“Un enemigo del pueblo” (Ibsen), dirigida por el alemán Thomas Ostermeier, logró que actuara el espectador

De 8/10/13

Cine

“Un enemigo del pueblo” (Ibsen), dirigida por el alemán Thomas Ostermeier, logró que actuara el espectador

“Un enemigo del pueblo” (Ibsen), dirigida por el alemán Thomas Ostermeier, logró que actuara el espectador

La versión de Un enemigo del pueblo, dirigida por el alemán Thomas Ostermeier, seguramente será recordada por un puñado de razones en la historia del FIBA. Por un lado, porque el director artístico de la Schaubuehne de Berlín revitaliza el texto de Ibsen y lo hace traccionar en un diálogo contemporáneo. Una intención que se anuncia miles de veces, pero que se concreta muy pocas. En esto se destaca el rol de su dramaturgista, Florian Borchmeyer, quien realizó un delicado equilibrio sobre el original con unos procedimientos que mantienen la esencia del material intervenido. Ibsen rueda en una puesta visual e interpretativamente excelente. Emociona, inquiere.

Por otro lado, la obra contiene tensiones de una actualidad flagrante. El Doctor Stockmann se niega a la construcción del balneario en su pueblo porque implica un alto riesgo ambiental. Su hermano es el alcalde y defiende los intereses privados de la construcción porque mantendrá económicamente a la población. Allí entran los dueños de un diario local que oscilan para sacar su mejor tajada y horadar la opinión pública. Tienen, a lo Groucho Marx, unos principios, pero si no gustan, tranquilamente pueden reemplazarlos por otros.

Esta versión se inicia como una versión pop donde los personajes hacen, entre otros, covers de Bowie. No faltan los micrófonos ni la guitarrita amplificada, tan replicada en el medio local. Pero a medida que avanzaban las escenas, al menos en el contexto porteño, el clásico se puso intensamente agrio. Más que interesante por su digresión y polémica ( ver recuadro ) El teatro también puede considerarse una acción asamblearia donde el espectador cumple un rol activo en la representación. Esta obra es una referencia, incluso a pesar de la propuesta alemana sobre los límites del debate que abren.

Un enemigo ...cuenta con una escena donde Stockmann expone sus razones a la población. En su adaptación, la compañía proveniente de la nación que proclama en Europa el ajuste más potente de las últimas décadas, rompe la cuarta pared y nos baja línea sobre el peligro de la sociedad de consumo. Después pasa el micrófono entre la platea para que opinen. Bella paradoja de este teatro fuertemente financiado en Berlín, tanto por el estado como por el sector privado.

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