Julio Bocca hizo brillar a su compañía

De 17/10/13

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Julio Bocca hizo brillar a su compañía

Julio Bocca hizo brillar a su compañía

A lo largo de dos décadas, Julio Bocca dio a la profesión de bailarín, concentrada casi exclusivamente en su persona, una popularidad sin precedentes en el país y que parece, por otra parte, haberse cerrado en él. Todo esto es ya conocido. Quizás se conocía menos que desde 2010 Bocca dirige el Ballet Nacional del Uruguay (SODRE), compañía que se presentó por primera vez en el Teatro Colón Una única función, pero suficiente para apreciar la tarea extraordinaria que Bocca viene haciendo allí en relación a la creación de un repertorio y la preparación de bailarines. El ahora rebautizado BNS tiene casi ochenta años de vida, pero durante las últimas tres décadas llevó una existencia dificultosa. En poco tiempo, Bocca lo renovó en todos los sentidos y constituyó lo que es ahora una joven y valiosa compañía.

El programa que trajeron al Teatro Colón reveló elocuentemente su trabajo: tres obras contemporáneas de coreógrafos de primerísima línea internacional y un pas de deux puramente académico, pero afortunadamente no de los más transitados.

In the Middle Somewhat Elevated, de William Forsythe, abrió la noche. Forsythe (1949), nacido en Estados Unidos y radicado en Alemania, es un creador único, que parece abrevar en las fuentes del ballet académico y se las arregla para llevar este vocabulario a una dimensión muy diferente, a una especie de extraño juego inventado por él y cuyas reglas sólo él parece conocer. Es difícil bailar sus obras, sobre todo por su peculiar lenguaje, y en este sentido la puesta del BNS necesita un punto más de maduración. En cambio Without Words (Sin palabras), del español Nacho Duato (1957), resultó una obra perfecta para esta compañía. Duato es un coreógrafo sumamente inspirado y aunque influido por Jiri Kylian, cuya Sinfonietta cerró el programa, tiene también una voz propia. La bella, poética, conmovedora pieza de Duato sobre música de Schubert para cuatro parejas de bailarines, se corresponde muy bien con su título: la danza puede hablar sin palabras sobre lo indecible del amor.

Sinfonietta es una de las primeras obras del checo Jiri Kylian (1947), otro creador inmenso y muy influyente. Inspirada en música del también checo Leos Janacek, Sinfonietta tiene sólo una leve relación con la producción posterior de Kylian, pero anticipa ya su genio. Fue un hermoso cierre de programa en su exultante dinamismo y en la preciosa interpretación de los bailarines. Una especie de delicioso bocado fue el Pas de l’Esclave de El corsario de Petipa, en la versión de Anna-Marie Holmes. Brillante pas de deux con una bailarina estupenda, la uruguaya María Noel Ricetto, y un joven de apenas 19 años, absoluta y definitivamente increíble: el español Ciro Tamayo.

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